Pues sí, me he convencido del poder de mi mente. Y os explico; el jueves 15 de enero me desperté fatal, con lo que yo denomino "un buen trancazo"; un día en el que no me puedo mover de la cama; me duele todo el cuerpo; desde las cejas hasta la uña de dedo meñique del pie izquierdo; pasando por todas las articulaciones, músculos y demás.

Hace unos cuantos años que me viene pasando ésto; creo recordar que desde que tuve a mi primer hijo (6 años). Pues eso, un día me despierto y no puedo literalmente con mi cuerpo; no tengo demasiada fiebre, 37,8º, ni tos, ni mocos; pero ya digo, un dolor de todo y sólo con ganas de dormir y de no saber nada de nada ni de nadie. Pero, de forma sorprendente y sin gran medicación (no suelo medicarme nada); al día siguiente estoy como una rosa.

Bueno, pues hasta ahora, aparte de pasar de vez en cuando (una vez al año) un día pésimo, para no recordar; el hecho en sí no me ha dado grandes problemas. Sin embargo el jueves pasado, fue distinto; bueno no el jueves, el jueves fue igual; pero el viernes me levanté igual; no, peor, porque al dolor de todo se le añadió uno nuevo; un dolor en toda la parte derecha, que iba desde el omóplato derecho hasta el cuello y me bajaba hasta el pecho. El dolor era tal; yo pensé que era una contractura; pero me tenía clavada; así que por la tarde, decidí arrastrarme hasta el médico para que me recetara algo para la contractura.

Me duché, me puse un chándal (algo que fuera cómodo si tenía que quitarme la parte de arriba, y sobretodo algo que casi ni me rozara en el cuerpo) y me fui al médico. Llegamos al hospital, a urgencias; tuvimos que esperar un rato; estuve dormitando en la silla de espera todo el tiempo y por fin entré en la consulta.

Recnozco que mi imagen debía ser pésima; entre la mala cara, los malos pelos, el chándal y el dolor corporal que me hacia casi arrastrarme; el médico además de decirme que tenía mal color de piel, que estaba deshidratada; preguntarme si había comido, etc...; me madó unos análisis y una radriografia del tórax.

Mientras esperaba los resultados me subió la fiebre a 39,5º; creo que en mi vida he tenido tanta fiebre; jamás. Bueno, cuando llegó el médico con los resultados me dijo que tenía que dejarme ingresada; que si la bilirrubina alta, los leucocitos tb altos; infección en la orina....; que tenían que hacerme al día siguiente una ecografía del hígado. Pues nada, allí me quedé, todo el fin de semana.

El sábado me hicieron una ecografía digestiva, donde descartaron cualquier anomalía; me volvieron a hacer otra radriografía y otros análisis.

El domingo, el médico me dice que me va a dar el alta pero que hay dos cosas que no le gustan y que hay que estudiarlas. Una, que en la analítica segunda, la bilirrubina, los leucocitos y la infección de orina tienen unos valores normales; en menos de 24 horas y sin ninguna medicación especial; sin embargo, los globulos rojos están bajos. La segunda, en las radiografías aparece un hilio pulmonar. Ah, y también tengo la contractura muscular.

LLegado a este punto os tengo que contar que soy muy aprensiva. Le tengo terror a los médicos y a las enfermedades; no sé en que orden o prioridad. Ha habido momentos en mi vida, o etapas donde lo he pasado fatal por este tema. Me llegaba a sugestionar de tal forma que creía completamente que tenía los síntomas que fuesen; me entraba un sudor frio y una angustia tal, que llegaba a marearme y pensaba que era el fin.

Lo primero que hice cuando llegué a mi casa es encender el ordenador, entrar en internet y buscar lo del hilio pulmonar; le había preguntado al médico, pero no entendí nada, supongo que por los nervios. Tuve que cerrar el ordenador, del horror que sentí; ni que decir tiene hacia donde se encaminó mi vista.

Bueno, hasta hoy que he ido al médico a por los resultados finales, han pasado 8 días desde el alta; he tenido que hacerme más pruebas, analíticas completas y un TAC del tórax.

Pero de lo que hablaba al principio, del poder de mi mente, y de todas, claro. Hoy me sorprendí a mi misma en la consulta del médico y sin temblores, sin angustia; sobre todo, sin pensar. He sido capaz en estos días de dominar mi mente, he tenido por supuesto momentos en los que se me pasaba una idea negativa, tipo "voy a ir con mi madre, y si me dicen algo malo, ¿cómo voy a reaccionar ante mi madre?", o " ¿y qué voy a hacer ahora si es algo malo?".....; pero no he dejado que estas ideas se instalen en mi mente. Y la verdad, me ha sorprendido que por primera vez en mi vida he sido capaz de controlarme en este sentido.

Bueno, lo mejor, por supuesto es que no tengo nada importante, un poquito de anemia y algo de mucosidad en un bronquio, pero nada más; y estoy exultante.

Antes he dicho que es la primera vez que controlo mi mente en este aspecto, y bueno en cierta forma es verdad, pero no total. Las otras veces que me he soprendido a mi misma controlando mi mente ha sido en los dos embarazos. Bueno, y en los dos partos. Me autoconvencí que me iba a ir todo bien, igual que a mi madre en los suyos, y bueno, además de que fue así, pero sé que no siempre tiene que serlo; lo importante es que pasé unos embarazos y unos partos muy relajada; y sin lugar a dudas, sé que eso ayudó. Lo que ocurre es que claro, ni los embarazos ni los partos los considero enfermedad y por eso siempre los tenía como algo aparte; pero no, ya he visto que también he sido capaz de hacerlo en esta otra situación.

Así que una vez autoconvencida del poder que tengo sobre mi mente, estoy más que dispuesta a utilizarlo y en todos los sentidos de mi vida